27 ene 2013

Un día de enero, 26 de 2013.

Un día de enero, 26 de 2013.

Hoy no tenía el día para cascabeles aunque sí para campanillas.


Me levanté temprano y con la niebla calada hasta el fondo pero recordando aquello que dice "mañanita de niebla, tarde de paseo", puse rumbo a la Sierra de Huelva en busca de paisaje minero -siempre me ha gustado la arquitectura industrial, tal vez, mis orígenes?.
Mina Concepción rondaba por mi cabeza... pero no por las ruedas de mi coche, por lo que después de varias vueltas -nunca son demasiadas- llegué al pueblo minero que lleva ese nombre.

Con una decisión frenética me dispuse a subir allá dónde fuera necesario, porque el cuerpo y la cabeza me pedían "runear"; es por ello que apenas si veo a una señora mayor que se encontraba haciendo su gimnasia. Después de mi saludo, me dirige la palabra, lo que me hace aminorar el paso ... no sin cierto desasosiego por mi parte, hago por acompasar mi paso al suyo, no demasiado lento. 
Enseguida me doy cuenta de que quiere charlar -la vida me va entrenando el músculo de la atención, para ayudarme a parar cuando es necesario- e iniciamos una charla abiera, desinhibida, simpática, fresca y juguetona, acompasada al subir y bajar del monte que rodea la mina a cielo abierto convertida, ahora, en estanque.

Me invita a su casa, acepto; me muestra su cocina, disfruto de su chimenea; me prepara un zumo de naranja de su huerta... tengo que tomarlo en dos veces; me muestra su familia, escucho... escucho con respeto la historia de una vida dura, aspera, violenta, plagada de desamor y dolor que al final ha encontrado la felicidad en un pueblo de poco menos de 100 habitantes -después de haber vivido en grandes capitales y en más de un continente-, disfrutando de una vida sencilla junto a un hombre sencillo del que realmente se siente enamorada. Una auténtica historia de amor en lo cotidiano.

Ahora aquí, en lo alto de este pequeño monte me alegro de todas la vueltas que he dado para llegar... porque así es que tenía que ser!!!!

Y no me queda por menos que, dar gracias a la vida por ir poniento en mi camino lo que voy necesitando... despacio... al tiempo... y como sin querer ...se va llevando lo innecesario, lo que ocupa, lo que no nutre. Le doy también gracias por haberte puesto a tí, que ahora estás leyendo estas líneas, desde la emoción que sea que tengas... gracias también a TI. ;-)))) -FAT
... el resto de la tarde... hasta la puesta de sol ... EL REGALO DE UN DÍA DE CAMPANILLAS, gracias por acompañarme.


No hay comentarios: